La número seis.

Me pregunto como no he escrito antes sobre “Los Cinco”. Bueno, en realidad  no me lo pregunto tan en serio porque si que se por qué.

Os contaré una historia. Quizá no os interese, pero me acaban  de hacer uno de los mejores regalos del mundo y esto tengo que contarlo. Y si no os interesa, entonces empezar a replantearos el sentido de vuestras vidas. O cerrar la pestaña del Crome y listo.

Me he criado en una casa llena de libros. En el comedor de mi casa había un mueble estantería de madera oscura, de pared a pared lleno hasta arriba de libros apretados. Creo  además, con todo mi convencimiento, que por mi padre se inventó el termino “devorador de libros”. Y mi madre no se queda corta.

Ese santo mueble, la biblioteca, siempre me fascinó. ¿y a quien no?, estantes abarrotados hasta arriba de historias…¡y mis padres se las habían leído todas! ¿Era eso posible?

Me regalaron mi primer libro con cinco años. Se titulaba “Pablo Pablo en busca del sol” y si me hubiese dado por vencida hubiese sido el primero y el último.  “¿Qué título es ese?” , pensaba yo. “¿Pablo Pablo? ¿Por qué repiten dos veces el nombre? ¿y si es nombre y apellido…¿a quien se le ocurre poner un nombre con el apellido igual?”. Desde luego para alguien de cinco años era bastante confuso.  Y yo bastante “marisabidilla”, de paso sea dicho.

Por suerte, tengo una hermana mayor. Los estantes inferiores de la biblioteca de casa pertenecían a la sección “infantil”, era una cuestión de  altura, naturalmente. Los “barco de vapor” de mi hermana estaban allí. Colocados pulcramente por colores, que en esta colección equivale a edades, como seguramente ya sabréis. Todos rectitos esperando a que yo me hiciera mayor y empezara con el color blanco.  Coloqué orgullosa en uno de los estantes inferiores mi “Pablo Pablo en busca del sol” y  con la cabeza bien alta lo observé allí puesto y me sentí plenamente satisfecha. Por fin un libro mío en la biblioteca. Ya era una mas de la familia. Aunque no hubiese entendido muy bien de que iba el libro pero era mío y ahí estaba.

Más  tarde constaté realmente lo absurdo de Pablo y su lápiz mágico porque empecé por los libros de mi hermana y ya no pude parar. Libros como regalos de cumple, santos y La revista del Circulo de lectores como una biblia. Yo flipaba porque cada mes señalaba un par de libros de la sección juvenil de la revista mensual y siempre me los traían.

“¿Por que no pasará eso con los juguetes?” Libro que pido, libro que tengo. Y por que no la isla del tesoro de Playmobil que llevo pidiéndola meses?”. Entonces no entendía la razón. Ahora si. Nunca escatimaron en mis libros. Un olé por mis progenitores.

Un día que me aburría  fui corriendo a mi padre, que estaba leyendo, a comentarle la situación, que era lo que siempre hacía. “Papá, me aburro”.

Mi padre se levantó, se acerco a la biblioteca sección infantil y cogió “Los cinco se divierten” que pertenecía a mi hermana. “Prueba con este, seguro que te gusta” . “Pero si es ¡supergordo!, ese es de más mayores” me quejé.  No me apetecía leer. “Tú prueba, y si no te gusta pues lo dejas y elegimos otro. Pero no puedes decidir si te gusta o no hasta que  llegues a la página 10, vale?”

Sí, intentaba deshacerse de mí en ese momento, lo que entonces no sabía él era que estaba abriendo la caja de Pandora.

Julian, Dick, Jorgina (Jorge) , Ana y Tim, el perro labrador. “Los cinco”. Desde aquel día yo me convertí en la “sexta”. Me enamoré de ellos, de sus aventuras, de su perro y de los pasteles de jengibre, sin saber entonces a qué sabían  y sin ni siquiera saber lo que era. Unos personajes que, mirándolos hoy, son totalmente estereotipados, y su idiosincrasia es más que previsible. Pero quizás el encanto residía ahí.  Mi favorita era Jorge. Si conocéis el personaje, os haréis una idea de la razón.

En pocos meses, uno de los estantes inferiores mostraba toda la colección entera. Los de tapa dura, aquella mítica edición de Editorial Juventud. Esa que tenía en la primera hoja un letrero con “este libro pertenece a…” y tú tenías que rellenar con tu nombre.

Innumerables mudanzas y un sentido de la solidaridad y generosidad paterna hizo que a eso de mis 18 inconscientes años donara mis libros de infancia, incluida mi colección de los cinco, a primos más jóvenes, con la intención de que se aficionaran a la lectura.

Años después, cuando llegó la sensatez me maldije a mi misma por ceder a la sugerencia de mi padre. Y me consta, que hoy en día, mi padre también se acuerda. Porque yo no he parado de repetírselo a lo largo de los siguientes diez años.

Me arrepiento muchísimo de no haber conservado la sección de biblioteca infantil de la estantería de casa. Nunca hagais lo que yo hice. Por mucho que os parezca una buena idea en un momento concreto.

Yo ojalá no lo hubiera hecho nunca. Y mi colección de “Los cinco” es la que más echo de menos.

Hace unos días un amigo sabedor de mi trauma  me regaló una caja de cartón  repleta de libros. ¡La colección entera de “Los cinco”!. La misma edición que yo tenía. Los rescató de una biblioteca infantil del cole donde trabaja, porque iban a deshacerse de ellos. Hasta me emocioné. Fue algo muy grande.

La razón por la que nunca he mencionado ni escrito sobre mi colección de libros favorita es porque me daba mucha rabia. Porque me equivoqué con aquella decisión.

Estaréis de acuerdo conmigo en que es uno de los mejores regalos del mundo. Y si no estáis de acuerdo replantearos el sentido de vuestras vidas. O simplemente cerrad la pestaña del Crome y listo. Que no me enfado.

Mrs. P

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4 respuestas

  1. Es la primera vez que te leo.Genial,seguiré pasando por aqui siempre y cuando no te moleste.Estoy seguro de que tengo muchas cosas por ver que me van a gustar.
    Por cierto,tengo que pedirte perdon por haberte “sustraído..”una fotografía que ,no sé como pero,fui a dar con ella.
    Buscaba algo para ponerle una amagen a una nueva página que creé en mi FBK,y en la que mi propósito es solo,el de que cualquiera pueda dejar una nota en ella.
    La verdad,tengo mucha ilusion por si poco a poco va a ir saliendo adelante.Por eso te pido perdon por la foto.
    Un saludo.Juan Manuel Arteaga Coello.

    • Hola Juan,
      Me alegra que te guste lo que lees.
      No hay problemas con la foto, creo que se a que a cual te refieres y yo misma también la “sustraí” de algún sitio de la red. ;)
      Por favor, sigue pasandote por Mala Ortografía y sigue comentándome. Me hace mucha ilusión!!! y me encantaría que me pasaras esa pagina del facebook porque me ha parecido de lo más interesante y quiero colaborar!!!
      Un saludo y hasta pronto!

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