Trabajo en una calle llena de pequeños comercios. Algunos de ellos muy antiguos, que en los tiempos que corren y con pena en el corazón van cerrando, traspasando o alquilando mes tras mes.
Años atrás era la calle de las tiendas, cualquier cosa que necesitaras adquirir en la ciudad, ibas a comprarla al carrer Botigues. De ahí su nombre.
Es una calle en la que puedes encontrar tiendas de lo más variopinto. La única que ofrece establecimientos específicos de sombreros, cuchillos, trajes de fallera, botones, puntillas, vestidos de novia, terciopelos…todas juntas y revueltas. Y por supuesto, para no olvidar el país donde vivimos, cafeterías.
Estas últimas le dan el toque contemporáneo a la calle renovada por bares desenfadados, de estilo minimal. Ese tipo de hostelería que intenta convertir una de las calles tradicionales del casco antiguo de una urbe en la zona de moda. De hecho desemboca en lo que realmente es la zona de moda del mundo de la noche, y a la vez la plaza más emblemática de la antigua Xátiva: la plaça del Mercat.
Además se trata de mi barrio, donde vivo desde hace poco. Por lo que me siento enormemente afortunada. Sí, con todos mis respetos a las casas unifamiliares a las afueras con perro y jardín, yo soy de calleja, y si es de adoquines mucho mejor. Me gusta vivir entre puestos de fruta y aceras antiguas, como si estuviera en una película del neorealismo italiano.
Por eso mismo, por vivir y trabajar en estas viejunas calles llenas de vida matinal y gatos sin dueño cuando cae la noche, es por lo que conozco sus cafés y sus gentes un poco mejor que el resto de locales de la localidad.
Creo que no me equivoco si digo que he tomado un café en cada una de ellas y quisiera hablaros de una en especial. No es un sitio coqueto. No tiene estilo. Ni un nombre original. Ni diseño por ninguna parte. El precio es estándar. Pero la dueña me flipa.
Si ella anda por las cuatro mesas de la terraza, se la oye desde la esquina. No es que chille mucho, que sí que lo hace. Es que además chilla cantando. Y con un tono de voz “especial”. Mis compis del trabajo y yo la imitamos a menudo. Parece un dibujo animado, y esto lo digo desde el respeto porque ,aunque tengas una mala tarde y su tonillo te llegue a irritar, siempre, siempre Y SIEMPRE es alegre y pizpireta.
Y desde la mañana de ayer, he pensado que no la voy a imitar más, aunque lo haga de buena fe, porque me encanta. Nunca me acuerdo de como se llama, pero me encanta la dueña del Café Valiente de la esquina de la calle Botigues.
El caso es que desde hace un tiempo me ha dado por comprarme los cafés para llevar allí mismo, antes solía desayunar en otro sitio. Intento dejar el café, pero una mala noche la tiene cualquiera y mis cafés esporádicos me los pone ella. Supongo que la razón es evitar la pregunta incómoda del propietario del bar donde solía ir.
“¿cómo es que ya no vienes por las mañanas al café?”, ¿te han cambiado el horario?”.
En fin, que ayer por la mañana entré a por un cortado take away. Eran las 9 de la mañana. Estaba sonando Supertramp. Ella la cantaba y movía el culo mientras preparaba mi café y nos comentaba “¿verdad que la música de los 80 es la mejor para bailar? La de los 70 también mola…pero es que la de los ochenta es una maravilla!!!!!” y con esto subió el volumen y siguió bailando. Miré a mi alrededor. Tenía a toda la clientela divertidísima. Entraba alguien por la puerta y ..”¡Ana!, Bon día! ¿te pongo lo de siempre?” tarareando la canción.
Y Ana se ríe y le dice que sí. Que lo de siempre. Y que qué gusto empezar así la mañana.
Caí en la cuenta entonces de por qué tiene su clientela fija. Me entró un súbito respeto hacia ella y una media sonrisa, algo avergonzada . Y pensar que yo me burlaba de ella. No son buenos tiempos para nadie, pero ayuda empezar el café de la mañana con una sonrisa. Al fin y al cabo, afrontar un dura jornada es difícil, más aún si el resultado es desperanzador. Empezarla riéndose es una de la mejores terapias.
Apúntame en tu clientela fija, cantarina. A partir de ahora mis esporádicos cafés solamente me los servirás tú.
Me gusta mucho. Mucho, mucho.
Me gustaría que me gustara el café sólo por tu post!
Me piro de face pero no de tu vida, eh?. No te disgustes!. Bsis.
Muy bonica la historia. Comparto tu sentimiento de asfalto.