Voy a empezar con el número tres, porque tres son siempre los elegidos que suben al podio de la gloria. Tres son, también, los Reyes Magos, los componentes de los Panchos y los días que debería tener un fin de semana perfecto (porque yo no sé ustedes pero a mí, con sábado y domingo, se me queda corta la cosa). Y en el caso que nos ocupa, tres han sido los correos necesarios para darle salida a esta “empresa conjunta” que nos disponemos a empezar.
El primer correo llegó a mi buzón de entrada en forma de pregunta. Consulta, más bien. Una amiga me pedía opinión sobre cuáles serían los accesorios que mejor irían con su nuevo vestido. Me gustó (y halagó) que pensara en mí como consejero. Iba a la boda de la primera amiga que se casaba, y había que “acertar”.
En el segundo correo fui yo quien me aclamé a ella. Atascado (hasta las trancas) en la composición de un artículo sobre corbatas le imploraba un comentario fresco, dicharachero y ocurrente como sólo ella me regala. Y lo conseguí. Gracias, las corbatas y yo estamos en deuda contigo.
El tercero ha llegado esta mañana, camuflado de “proposición indedente” (vaya un error ortográfico por delante). La petición no podría haberme hecho más feliz. SÍ, QUIERO.
Yo he ido al cine con ella, he hurgado en su cubo de palomitas mientras leía el blog. He vivido tardes románticas en la Albufera, me he ido de viaje por Italia, me he sentado en un mediodía plomizo de verano a ver tenis, y hasta he hablado con el presidente de los Estados Unidos de América (ahí es nada). Y todo eso sin despegar los ojos de la pantalla, con sus geniales y divertidas entradas. Ya iba siendo hora de que tu quisieras venir de tiendas conmigo.
Pd. Por cierto, vi las fotos del enlace y al final no fueron azules. En cualquier caso ibas monísima, niña. No sé cómo lo haces pero nunca bajas de mi podium de tres.
; )
VAMOS!!!!
Vicente
Encantador, como siempre.
Gracias Vis
Me encanta la nueva sociedad ilimitada!!!
gustar!