La número seis.

Me pregunto como no he escrito antes sobre “Los Cinco”. Bueno, en realidad  no me lo pregunto tan en serio porque si que se por qué.

Os contaré una historia. Quizá no os interese, pero me acaban  de hacer uno de los mejores regalos del mundo y esto tengo que contarlo. Y si no os interesa, entonces empezar a replantearos el sentido de vuestras vidas. O cerrar la pestaña del Crome y listo.

Me he criado en una casa llena de libros. En el comedor de mi casa había un mueble estantería de madera oscura, de pared a pared lleno hasta arriba de libros apretados. Creo  además, con todo mi convencimiento, que por mi padre se inventó el termino “devorador de libros”. Y mi madre no se queda corta.

Ese santo mueble, la biblioteca, siempre me fascinó. ¿y a quien no?, estantes abarrotados hasta arriba de historias…¡y mis padres se las habían leído todas! ¿Era eso posible?

Me regalaron mi primer libro con cinco años. Se titulaba “Pablo Pablo en busca del sol” y si me hubiese dado por vencida hubiese sido el primero y el último.  “¿Qué título es ese?” , pensaba yo. “¿Pablo Pablo? ¿Por qué repiten dos veces el nombre? ¿y si es nombre y apellido…¿a quien se le ocurre poner un nombre con el apellido igual?”. Desde luego para alguien de cinco años era bastante confuso.  Y yo bastante “marisabidilla”, de paso sea dicho.

Por suerte, tengo una hermana mayor. Los estantes inferiores de la biblioteca de casa pertenecían a la sección “infantil”, era una cuestión de  altura, naturalmente. Los “barco de vapor” de mi hermana estaban allí. Colocados pulcramente por colores, que en esta colección equivale a edades, como seguramente ya sabréis. Todos rectitos esperando a que yo me hiciera mayor y empezara con el color blanco.  Coloqué orgullosa en uno de los estantes inferiores mi “Pablo Pablo en busca del sol” y  con la cabeza bien alta lo observé allí puesto y me sentí plenamente satisfecha. Por fin un libro mío en la biblioteca. Ya era una mas de la familia. Aunque no hubiese entendido muy bien de que iba el libro pero era mío y ahí estaba.

Más  tarde constaté realmente lo absurdo de Pablo y su lápiz mágico porque empecé por los libros de mi hermana y ya no pude parar. Libros como regalos de cumple, santos y La revista del Circulo de lectores como una biblia. Yo flipaba porque cada mes señalaba un par de libros de la sección juvenil de la revista mensual y siempre me los traían.

“¿Por que no pasará eso con los juguetes?” Libro que pido, libro que tengo. Y por que no la isla del tesoro de Playmobil que llevo pidiéndola meses?”. Entonces no entendía la razón. Ahora si. Nunca escatimaron en mis libros. Un olé por mis progenitores.

Un día que me aburría  fui corriendo a mi padre, que estaba leyendo, a comentarle la situación, que era lo que siempre hacía. “Papá, me aburro”.

Mi padre se levantó, se acerco a la biblioteca sección infantil y cogió “Los cinco se divierten” que pertenecía a mi hermana. “Prueba con este, seguro que te gusta” . “Pero si es ¡supergordo!, ese es de más mayores” me quejé.  No me apetecía leer. “Tú prueba, y si no te gusta pues lo dejas y elegimos otro. Pero no puedes decidir si te gusta o no hasta que  llegues a la página 10, vale?”

Sí, intentaba deshacerse de mí en ese momento, lo que entonces no sabía él era que estaba abriendo la caja de Pandora.

Julian, Dick, Jorgina (Jorge) , Ana y Tim, el perro labrador. “Los cinco”. Desde aquel día yo me convertí en la “sexta”. Me enamoré de ellos, de sus aventuras, de su perro y de los pasteles de jengibre, sin saber entonces a qué sabían  y sin ni siquiera saber lo que era. Unos personajes que, mirándolos hoy, son totalmente estereotipados, y su idiosincrasia es más que previsible. Pero quizás el encanto residía ahí.  Mi favorita era Jorge. Si conocéis el personaje, os haréis una idea de la razón.

En pocos meses, uno de los estantes inferiores mostraba toda la colección entera. Los de tapa dura, aquella mítica edición de Editorial Juventud. Esa que tenía en la primera hoja un letrero con “este libro pertenece a…” y tú tenías que rellenar con tu nombre.

Innumerables mudanzas y un sentido de la solidaridad y generosidad paterna hizo que a eso de mis 18 inconscientes años donara mis libros de infancia, incluida mi colección de los cinco, a primos más jóvenes, con la intención de que se aficionaran a la lectura.

Años después, cuando llegó la sensatez me maldije a mi misma por ceder a la sugerencia de mi padre. Y me consta, que hoy en día, mi padre también se acuerda. Porque yo no he parado de repetírselo a lo largo de los siguientes diez años.

Me arrepiento muchísimo de no haber conservado la sección de biblioteca infantil de la estantería de casa. Nunca hagais lo que yo hice. Por mucho que os parezca una buena idea en un momento concreto.

Yo ojalá no lo hubiera hecho nunca. Y mi colección de “Los cinco” es la que más echo de menos.

Hace unos días un amigo sabedor de mi trauma  me regaló una caja de cartón  repleta de libros. ¡La colección entera de “Los cinco”!. La misma edición que yo tenía. Los rescató de una biblioteca infantil del cole donde trabaja, porque iban a deshacerse de ellos. Hasta me emocioné. Fue algo muy grande.

La razón por la que nunca he mencionado ni escrito sobre mi colección de libros favorita es porque me daba mucha rabia. Porque me equivoqué con aquella decisión.

Estaréis de acuerdo conmigo en que es uno de los mejores regalos del mundo. Y si no estáis de acuerdo replantearos el sentido de vuestras vidas. O simplemente cerrad la pestaña del Crome y listo. Que no me enfado.

Mrs. P

¿te pongo lo de siempre?

Trabajo en una calle llena de pequeños comercios. Algunos de ellos muy antiguos, que en los tiempos que corren y con pena en el corazón van cerrando, traspasando o alquilando mes tras mes.

Años atrás era la calle de las tiendas, cualquier cosa que necesitaras adquirir en la ciudad, ibas a comprarla al carrer Botigues. De ahí su nombre.

Es una calle en la que puedes encontrar tiendas de lo más variopinto. La única que ofrece establecimientos específicos de sombreros, cuchillos, trajes de fallera, botones, puntillas, vestidos de novia, terciopelos…todas juntas y revueltas. Y por supuesto, para no olvidar el país donde vivimos, cafeterías.

Estas últimas le dan el toque contemporáneo a la calle renovada por bares desenfadados, de estilo minimal. Ese tipo de hostelería que intenta convertir una de las calles tradicionales del casco antiguo de una urbe en la zona de  moda. De hecho desemboca en lo que realmente es la zona de moda del mundo de la noche, y a la vez la plaza más emblemática de la antigua Xátiva: la plaça del Mercat.

Además se trata de mi barrio, donde vivo desde hace poco. Por lo que me siento enormemente afortunada. Sí, con todos mis respetos a las casas unifamiliares a las afueras con perro y jardín, yo soy de calleja, y si es de adoquines mucho mejor. Me gusta vivir  entre puestos de fruta y aceras antiguas, como si estuviera en una película del neorealismo italiano.

Por eso mismo, por vivir y trabajar en estas viejunas calles llenas de vida matinal y gatos sin dueño cuando cae la noche, es por lo que conozco sus cafés y sus gentes un poco mejor que el resto de locales de la localidad.

Creo que no me equivoco si digo que he tomado un café en cada una de ellas y quisiera hablaros de una en especial.  No es un sitio coqueto. No tiene estilo. Ni un nombre original. Ni diseño por ninguna parte. El precio es estándar.  Pero la dueña me flipa.

Si ella anda por las cuatro mesas de la terraza, se la oye desde la esquina. No es que chille mucho, que sí que lo hace. Es que además chilla cantando. Y con un tono de voz “especial”. Mis compis del trabajo y yo la imitamos a menudo.  Parece un dibujo animado, y esto lo digo desde el respeto porque ,aunque tengas una mala tarde y su  tonillo te llegue a irritar, siempre, siempre Y SIEMPRE es alegre y pizpireta.

Y desde la mañana de ayer, he pensado que no la voy a imitar más, aunque lo haga de buena fe, porque me encanta. Nunca me acuerdo de como se llama, pero me encanta la dueña del Café Valiente de la esquina de la calle Botigues.

El caso es que desde hace un tiempo me ha dado por comprarme los cafés para llevar allí mismo, antes solía desayunar en otro sitio. Intento dejar el café, pero una mala noche la tiene cualquiera y mis cafés esporádicos me los pone ella. Supongo que la razón es evitar la pregunta incómoda del propietario del bar donde solía ir.

“¿cómo es que ya  no vienes por las mañanas al café?”, ¿te han cambiado el horario?”.

En fin, que ayer por la mañana entré a por un cortado take away. Eran las 9 de la mañana. Estaba sonando Supertramp. Ella la cantaba y movía el culo mientras preparaba mi café y nos comentaba “¿verdad que la música de los 80 es la mejor para bailar? La de los 70 también mola…pero es que la de los ochenta es una maravilla!!!!!” y con esto subió el volumen y siguió bailando. Miré a mi alrededor. Tenía a toda la clientela divertidísima. Entraba alguien por la puerta y ..”¡Ana!, Bon día! ¿te pongo lo de siempre?” tarareando la canción.

Y Ana se ríe y le dice que sí. Que lo de siempre. Y que qué gusto empezar así la mañana.

Caí  en la cuenta entonces de  por qué tiene su clientela fija. Me entró un súbito respeto hacia ella y una media sonrisa, algo avergonzada . Y pensar que yo me burlaba de ella. No son buenos tiempos para nadie, pero ayuda empezar el café de la mañana con una sonrisa. Al fin y al cabo, afrontar un dura jornada  es difícil, más aún si el resultado es desperanzador. Empezarla riéndose es una de la mejores terapias.

Apúntame en tu clientela fija, cantarina. A partir de ahora mis esporádicos cafés solamente me los servirás tú.

“El árbol de la vida”. (Qué pasada)

Recomiendo leer este post sobre la película “El árbol de la vida” entre susurros profundos. Si tienes algo de coros evangélicos no te cortes y pon alguna pista de fondo, eso sería perfecto. Colócate tus gafas de ver de lejos aunque tengas las lentillas puestas, esto ayuda a ver las cosas con “otro punto de vista”. Apaga las luces y enciende una vela. De vez en cuando, si eso, reza.

Empezamos:
El mar
El sol
Un volcán
Te odio
(Sigue con los susurros, no pares, bizquea de vez en cuando que el mareo ayuda a entenderlo todo mejor)
La hierba mojada rozando tus pies
El sonido de una guitarra
Gritos en la otra habitación
Sueños y plegarias
(Creo que me estoy emocionando, ah no).
Madre
Quiero dormir (De hecho me duermo. Me despierto al rato y parece que no me he perdido nada interesante)
No quiero pelear
Dinosaurios
La creación
La muerte
(Corre…ahora sube el volumen de esos coros)
“La única manera de ser feliz es amar, a menos que ames tu vida pasará por delante de tus ojos”
FIN.

Poesía en estado puro, de esa que te sumerge en los pensamientos más profundos que aún no habías encontrado. Florecerá algo dentro de ti, no lo dudes, porque esta película es la más profunda que he visto en mi vida.

De hecho, creo que voy a dejarlo todo y estudiar filosofía en la misma universidad que Terrence Malick, porque no se cómo he podido estar viviendo 28 años sin  esta sabiduría y conocimiento. ¡Qué desperdicio de juventud! ¡Vivo sin vivir en mi! ¿Qué he estado viendo yo estos años en una pantalla de cine?  Pura caca!!  Esta peli es lo que debe ser el cine!!! ¿El guión, la dirección y la historia? Pfffffffff no sirven para nada!!!!  Fúmate cuatro porros , rueda algo sin sentido y llámalo película.

Y ahora, amantes del cine, poetas nocturnos, filósofos contemporáneos, fanáticos de la metáfora…ya podéis matarme, porque estáis en todo vuestro derecho. Y yo en el mío de llamar a esto “una gran gilipollez”. Admiro cómo, de una serie de imágenes en silencio, de una historia sencilla y ralentizada hasta el extremo, frases inconexas, y actores reconocidos habéis hecho una tesis sobre la vida y la muerte. Y encima os lo creéis.

Mrs P

3.

Voy a empezar con el número tres, porque tres son siempre los elegidos que suben al podio de la gloria. Tres son, también, los Reyes Magos, los componentes de los Panchos y los días que debería tener un fin de semana perfecto (porque yo no sé ustedes pero a mí, con sábado y domingo, se me queda corta la cosa). Y en el caso que nos ocupa, tres han sido los correos necesarios para darle salida  a esta “empresa conjunta” que nos disponemos a empezar.

El primer correo llegó a mi buzón de entrada en forma de pregunta. Consulta, más bien. Una amiga me pedía opinión sobre cuáles serían los accesorios que mejor irían con su nuevo vestido. Me gustó (y halagó) que pensara en mí como consejero. Iba a la boda de la primera amiga que se casaba, y había que “acertar”.

En el segundo correo fui yo quien me aclamé a ella. Atascado (hasta las trancas) en la composición de un artículo sobre corbatas le imploraba un comentario fresco, dicharachero y ocurrente como sólo ella me regala. Y lo conseguí. Gracias, las corbatas y yo estamos en deuda contigo.

El tercero ha llegado esta mañana, camuflado de “proposición indedente” (vaya un error ortográfico por delante). La petición no podría haberme hecho más feliz. SÍ, QUIERO.

Yo he ido al cine con ella, he hurgado en su cubo de palomitas mientras leía el blog. He vivido tardes románticas en la Albufera, me he ido de viaje por Italia, me he sentado en un mediodía plomizo de verano a ver tenis, y hasta he hablado con el presidente de los Estados Unidos de América (ahí es nada). Y todo eso sin despegar los ojos de la pantalla, con sus geniales y divertidas entradas. Ya iba siendo hora de que tu quisieras venir de tiendas conmigo.

Pd. Por cierto, vi las fotos del enlace y al final no fueron azules. En cualquier caso ibas monísima, niña. No sé cómo lo haces pero nunca bajas de mi podium de tres.

; )

VAMOS!!!!

Vicente

Colaboración especial.

Tengo que daros una gran notición.

Mala Ortografía está de celebración porque…(un gran redoble de tambores)  tenemos una estrella invitada!!!

Un colaborador muy especial que os voy a presentar. Él es comunicador audiovisual, redactor de moda, amigo mío desde hace muchos años y una de las personas mas carismáticas que conozco.

Escribe que es una maravilla y lleva tiempo rondándome la cabeza pedirle que colaborara en mi blog. Pocas veces me dice que “no” a algo, sólo a  algún concierto de Vetusta Morla ;) …así que aquí lo tenemos.

Serán colaboraciones aún no sabemos si mensuales o trisemanales o lunas nuevas… pero espero que muchas!!!

Muy emocionada y agradecida, os invito a que leáis conmigo a Vicente.

Vamos con él!

Mrs P

El falso enero.

Septiembre es el falso enero.

Digan lo que digan la tele, el champán ,las uvas o el calendario, el año empieza en septiembre. A la vuelta de vacaciones. Como ha sido toda la vida desde que tienes seis años.

Casi se podría cambiar el calendario para que la nochevieja fuera el 31 de agosto. Estoy seguro que casi nadie protestaría. Bueno, los fans de Mecano quizá si.

El caso es que, al contrario de lo que me pasa con enero, septiembre es mi mes favorito.  Porque siempre se empieza algún proyecto nuevo. Y sobretodo, porque siempre vuelves a reunirte con viejos amigos.

Me gusta septiembre, sus novedades, sus nuevos propósitos y su vuelta a empezar.

Y este año mi vuelta a empezar, trae bastante de literal. He vuelto de vacaciones sin nada más que con la sensación de haber pasado un verano increíble. Sin nada más. Me robaron todo en algún lugar de la costa de Francia. Mi maleta entera y mi bolso con todas esa cosas importantes que uno lleva encima. Sin armario y sin papeles.

Y las cosas importantes, después de un tiempo resulta que no eran tan importantes. Y las que creías que no echarías de menos, te sorprendes de vez en cuando pensando en ellas y soltando un suspiro…una sonrisa amarga de aquello que te agradaba y que a saber donde estará.

Pasas lo que queda de verano con las cuatro camisetas y las dos faldas que te dejaste en casa. Recuperas tu vieja cartera que cambiaste por la que se convirtió en tu favorita. Y no es cierto, esta que dejaste en un cajón siempre fue tu favorita.

Vuelves a utilizar un Sony ericcson de hace mil años como tu móvil habitual, y no tienes prisa por conseguir otra Blackcberry. Ni siquiera la echas de menos. Vives tranquila y feliz de vuelta  a los politonos.

Sí que te acuerdas de aquella vieja camiseta que por fin conseguiste que su dueño te regalara, porque te encantaba. Y te la regaló. Y la echas de menos. O aquella foto en la que grabaste ese momento, esos segundos…de un salto espectacular en un acantilado de las Cinque Terre.

Cosas materiales que no son importantes. Porque Septiembre sigue siendo tu mes favorito, pese a que tengas que volver a hacer cola para hacerte de nuevo el D.N.I y el pasaporte.

Nuevos proyectos, nuevos hogares, nuevas historias, y viejos amigos.

Nueva cabecera del blog…y empezamos el año.

Saludos,

Mrs. P

La tienda de nostalgia.

Midnight in Paris.

Pues menos mal que a los 74 años le ha vuelto la cordura. Cordura entrecomillada porque con este hombre ya se sabe que cordura lo que se dice del todo pues no. Pero con Midnight Paris ha vuelto el cine de Woddy Allen. Por fín.

Hacía ya unos años que una obra del director de cine neoyorquino no me llenaba y llegaba de esta manera.

Aclaración, para todo el que disfrute con el buen cine de Woody Allen ya sabe lo que va a ver:

-       Una comedia

-       Un poco de jazz.

-       Guiones que tienen más cerebro que la mitad de Hollywood junto.

-       Siempre saca lo mejor de sus actores aunque su protagonista sea Owen Wilson, o la primera dama francesa.

-       Siempre sale él en sus películas, aunque sea reencarnado en el personaje principal.

Después de su caída en picado con “Vicky, Cristina, Barcelona”, me entró nosequé al enterarme que iba a filmar sobre París. Mi París.

Tengo idealizada París, y después de pasear por sus calles no he dejado de idealizarla, porque me la imaginé tal como es. Woody Allen me ha hecho recordar la sensación de estar allí. Y sí, Paris con lluvia tiene algo especial.

Con el arranque de la película con música de jazz acompañado de imágenes de la ciudad hace, sin querer, uno de los mejores anuncios turísticos que se han hecho sobre la capital francesa.

Es una película para respirar arte  y al mismo tiempo no puedes dejar de sonreír durante todo el metraje. El cual por otra parte está salpicado allí y allá por los elementos más típicos del autor. Ha vuelto y por la puerta grande. Por la historia, que te engancha desde el minuto 0, por la sensibilidad, el buen hacer, los maravillosos personajes, los actores, la fotografía, el guión perfecto, los planos, las secuencias…. Por TODO. Y yo lo celebro regocijándome en la butaca.

No os puedo contar nada, porque a los que lo leyerais y aún no hayáis visto la película, os la arruinaría sin piedad. Y quiero que disfrutéis de ella de la misma manera que yo lo hice. Comprando la entrada en completa ignorancia,únicamente con París y Woody Allen como pistas.

Sólo os diré  que Owen Wilson está inmenso, y la aparición de Adrien Brody  os arrancará una sonrisa. Marion Cotillard, como siempre, brillante. Si he de poner un pero sería el final, aunque no desentona del todo en el conjunto.

Arte, literatura, poesía, filosofía, preguntas universales y sobre todo mucha fantasía de lo más delicada y hermosa, íntima y personal, pero al mismo tiempo de todos, en especial de todos los que amamos el arte y el cine.

Si te gusta París, o los “cuentos modernos”. Si te gusta la buena música como el Jazz, o simplemente te has planteado alguna vez la pregunta ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?, ésta es tu película.

He disfrutado muchísimo con ella, y todo gracias a que Woody Allen, cuando se pone en serio, sólo necesita 90 minutos para contarte, bien, cualquier historia. Hay que meterse dentro de ella, dejarse llevar, viajar por las ilusiones; solo así disfrutarás de esta película. Si no lo haces así, también te gustará.

Mrs. P


Buenos guiones.

Hay placeres cercanos que pasan desapercibidos.

El mirador de la albufera, en Valencia, es uno de ellos.

He pasado muchas veces por allí. Algunas de ellas al atardecer, abarrotado de réflex con sus trípodes buscando el encuadre mágico, la iluminación perfecta, el instante memorable. Pero nunca me quedé a disfrutarlo, siempre fue anotado en  la lista de “otro día “.

Hace unos días estuve allí. Sentada en un banco arriba de sus cuatro embarcaderos. Tomando vino, pan con paté, y berberechos con limón. Y en muy buena compañía .

Los atardeceres en este mirador son casi tan famosos para los valencianos como los del cabo de San Vicente, allá por el Algarve Portugués. Llegamos temprano, y aunque los embarcaderos ya estaban ocupados, conseguimos un banco de madera coronando el mirador. Butacas  de palco.

No tardaron en aparecer los novios recién casados que buscaban la foto para su reportaje de boda. Muy amablemente pidieron “prestado” al público del embarcadero sus butacas de patio. Echaron cuatro fotos de besos y abrazos. Al poco llegó la segunda pareja de novios que también se casaban ese día. Lo mismo para ellos.

El público disfrutaba alegre del espectáculo de romanticismo, cuando de repente, apareció una tercera pareja. Ella llevaba los ojos vendados y era guiada por su novio entre escaleras y rampas hasta el final del primer embarcadero para que al quitarle la venda lo primero que viera fuera el agua, la puesta de sol, y un anillo brillante al son de “cásate conmigo”. Para que la escena pasara a la posteridad, un amigo de la pareja lo grababa todo en video.

El público ,encantado más aún si cabe, colaboró dejando espacio al nervioso novio y estalló en aplausos y silbidos cuando ella dijo SÍ.

Familias, parejas, amigos..todos ellos fueron desapareciendo cuando se hizo de noche. Es entonces cuando ,aunque parezca lo contrario, el mirador se convierte en uno de esos placeres que os hablaba al principio.

Cuando no queda ni rastro de nadie, cargas una manta, la extiendes al final del embarcadero, te tumbas  a la luz de la luna y te quedas quieto, sin hacer nada, una noche de Julio, con traguitos de vino si te apetece.

Antes de caer en un agradable sueño bajo las estrellas pensé que el nervioso novio se había equivocado, al menos bajo mi punto de vista. En horario y en atrezo.

Hay películas que no necesitan dirección artística si se tiene un buen guión. Ni venda, ni joya ni público si te invitan a dormir en un sitio así, sin nadie más alrededor. Y una mano que te roza de vez en cuando mientras dejas que te venza el sueño escuchando el chapoteo de algún pez saltarín.

A mi me gustan los buenos guiones.

Papeles

Hay un momento en la vida en el que por fin llega aquello que más temes. Durante algún tiempo pensaste que llegada tu hora todo sería diferente, que todo se habría arreglado de alguna u otra manera cuando te tocara a ti. Que las nuevas tecnologías estarían  tu favor. Quizá tus vecinos y  habitantes de tu ciudad se someterían a una lobotomía y se montaría una revolución…cambiarían las cosas…pero no.

Ha llegado ese momento infernal en el que tienes que renovarte el DNI. En Xàtiva.

Por si no sois sabedores (yo me enteré ayer) existe una pagina web que se llama citapreviadenie.es. Entrando en esta página y rellenando los datos correspondientes se puede solicitar la renovación de tu DNI en cualquiera de las oficinas de expedición de todo el territorio español. Puedes ir a la de Torremolinos aunque seas de Logroño.

Ignorante de mí, pensé “esta vez no me pasará lo de siempre, antes me voy a Santander que pegarme el madrugón para hacer cola en la oficina de Xàtiva”.

Si, ignorante. Podéis decirlo en voz alta si queréis. Y algo desafortunada, pues mi dni y pasaporte caducan en julio y una, que intenta hacer las cosas bien, pretende renovarlo dos semanas antes de que caduque y de repente…

“uy!! En verano ni se te ocurra…todo el mundo quiere irse de vacaciones, es cuando se dan cuenta de que lo tienen caducado y van todos a renovárselo…!!!

“uy!!! Dos semanas antes??? Que vaaaaa!!! Si te caduca en julio tienes que pedir la cita previa lo menos en abril..!!!

Y tú piensas qué exagerados. Pues no.

No hay cita previa en ninguna oficina de la Comunidad Valenciana, e incluyo Alicante y Castellón (para los despistados) hasta Septiembre. Mierda.

Sin contar con el peso que se cierne sobre mi cabeza al pensar que durante el resto de mi vida toda mi documentación caducará el mismo mes. En verano. Sin poder hacer nada. Y piensas en las madres, y te preguntas que igual que te dicen “lávate las manos antes de sentarte a la mesa” también te podrían haber dicho “no te hagas tu documentación en verano, porque serás una desgraciada el resto de tu vida…”

En fin, me dispongo armada de paciencia a hablar con el policía de la oficina de Xàtiva a ver que se puede hacer. Se con quien me voy a encontrar. La gente lista sabe que en el fondo no es un poli, es un ogro reencarnado en policía. Y además es gilipollas.

YO-  Hola, quería preguntarle por favor, que tengo que hacer para renovarme el dni lo antes posible porque no hay cita precia hasta septiembre.

(idiota, ya lo se)

OGRO- pfffff….mire señorita..tendrá que hacer cola de buena mañana. Se reparten numeros a alas 7,30 pero pocos, así que venga temprano.

YO- ¿Cómo de temprano? A las 7? 7 menos cuarto? (haciéndome la tonta)

OGRO- si llega  a las 7 ya le digo yo que no tendrá numero. Hay gente que viene a las 4 de la mañana.

YO- (Con cara de pena) verá, estoy trabajando y no puedo hacer noche aquí (como si eso de “hacer noche” en la cola de la policía fuera algo de lo más normal). ¿no cabría la posibilidad de venir a última hora o en algún hueco?

OGRO- Mire señorita, si yo supiera cuando va  haber un hueco sería todopoderoso y no estaría sentado detrás de esta mesa.

Se confirma ,un año más, que el ogro es un gilipollas.

Si se pretende, que para tener la documentación en regla de este país llamado España, se tenga que hacer la cola similar a la de  un concierto de Justin Bieber, tienda de campaña incluida a la puerta de una oficina llena funcionarios apestosos, entonces este será el verano que me pase las fechas por …ahí.

Me voy a Italia por carretera siendo española caducada. Y que se sepa que mi intención era ser una buena ciudadana. Pero una tiene dignidad.

El hombre que mejor supo perder.

RICK: Si ese avión sale, y tú no estas con él, lo lamentarás.
ILSA: ¡No!
RICK: Tal vez hoy no, puede que mañana tampoco, pero sucederá algún día.
ILSA: Pero… ¿y nosotros?
RICK: Siempre nos quedará París, no lo teníamos, lo habíamos perdido, hasta que tú llegaste a Casablanca. Anoche lo recuperamos.

 

 

Yo nunca hubiese subido a ese avión. Da igual lo peligroso que fuera quedarme contigo. No lo hubiera hecho.

Tampoco te hubiera dejado en París. TÚ y París. Hay que ser imbécil.

 

 

MITOMANÍA II

Si alguna vez decides estudiar cinematografía, lo más probable es que esta sea una de las películas que nunca analizarás.

No tiene el montaje de El acorazado Potemkim. No tiene la puesta en escena de Sed de mal. No tiene la iluminación ni la atmósfera de las películas expresionistas como El gabinete del el dr. Caligari. No hace el uso del encuadre ni de la profundidad de campo que se hace en Ciudadano Kane. No nos cuenta una historia que hace llorar a nuestras entrañas, como el resto de obras maestras del neorrealismo.

No es la mejor película en nada. Pero es la mejor película de todos los tiempos. O eso dicen.

Tal vez por ser una mitómana confesa, tal vez porque jamás oí tantas frases fascinantes de la boca de un mismo personaje o quizá  por la maravillosa galería de secundarios que se reúnen cada noche en el local de Rick  Blaine , qué se yo…para mí Casablanca todo lo cura. Verla es poder creer en el arte del cine cada vez que pueda surgir una mínima duda sobre si éste es más arte que negocio o más lo segundo que lo primero.

Una de las premisas que debe cumplir aquella película considerada la mejor del s.XX, a mi entender, es que pueda visionarse una y otra vez sin perder un ápice de personalidad . Yo a eso lo llamo magia y a Casablanca le sobra. Porque las despedidas con sombreros de ala ancha siempre fueron mejores, y sobre todo, porque cada vez que uno la vea, seguirá queriendo que Rick suba al avión con Ilsa.

A los protagonistas de esta inmortal y mítica película siempre les quedará París, mientras que a las cinéfilas como yo, si alguna vez llegamos a perder la esperanza en esta gran fábrica de sueños que es el cine, siempre nos quedará Casablanca.

Yo nunca habría subido a ese avión Rick, aunque me lo hubieses pedido.

Mrs P